12 mar. 2016

La práctica de tocar la Tierra


Cuando tocamos la Tierra, encontramos refugio en ella. Recibimos su energía sólida y envolvente. La Tierra nos abraza y nos ayuda a transformar nuestra ignorancia, sufrimiento, y desesperación. Dondequiera que estemos, podemos estar en contacto con la Tierra. Dondequiera que estemos, podemos inclinarnos para recibir su energía de estabilidad y protección. Mientras tocamos la Tierra, podemos seguir nuestra respiración. Podemos desprendernos de toda nuestra inestabilidad, temor, ansiedad, enfermedad, e ira. Sabemos que la Tierra puede absorber nuestra negatividad sin rechazarnos ni juzgarnos. Así, somos capaces de transformar lo que nos resulta doloroso y difícil de aceptar de nosotros mismos. Podemos fortalecer nuestra capacidad de mirar, hablar, y actuar con comprensión y compasión hacia nosotros mismos, hacia nuestros seres queridos, y hacia todos los miembros de nuestra sociedad. Tocando la Tierra comunicamos nuestra gratitud, alegría, y aceptación a nuestra Madre Tierra. Con esta práctica, cultivamos nuestra relación con la Tierra y, así, restablecemos nuestro equilibrio, nuestra integridad, y nuestra paz
La Tierra representa lo que es estable, sólido y tiene una gran capacidad para abrazar”. La energía de la consciencia y la concentración que se produce al Tocar la Tierra tiene la capacidad de despertarnos a la naturaleza de la realidad, transformándonos, purificándonos, y restableciendo la alegría y la vitalidad en nuestra vida. Tan pronto como comenzamos a practicar podemos sentir sus beneficios, y la sensación de estar en paz, frescos, y revitalizados por la Tierra, continuará mucho tiempo después de nuestras sesiones de práctica.

10 mar. 2016

RESPIRAR CON LAS NUBES


Durante esta semana serán las nubes quienes nos recordarán nuestra práctica de la respiración consciente y así situarnos en el momento presente, en el aquí y el ahora durante unos instantes.

9 mar. 2016

CAMINAR EN PLENA CONSCIENCIA


 

 Caminar en plena conciencia.

Todos necesitamos andar. Podemos disfrutar de una marcha meditativa siempre, ya sea que vayamos desde el puesto de trabajo hasta el metro o al aparcamiento o al baño, recorriendo varias manzanas o dando sólo pocos pasos: significa aprender a caminar con conciencia por cada paso que damos, libres de pensamientos y proyectos.

Si deseas andar en paz puedes dar dos o tres pasos durante la inspiración. Cuando inspiro suelo dar dos pasos y me digo a mí mismo: “inspiro, inspiro”. Lo digo con los pies, no con la boca en voz alta; concentro mi atención en las plantas de los pies y toco el suelo con mucho cariño, como besando la tierra con los pies.  Expirando doy dos pasos diciéndome: “expiro, expiro”. De forma que el ritmo es: “inspiro, inspiro; expiro, expiro”. Toca la Tierra en plena conciencia, deja que la respiración fluya espontáneamente y coordina con ella tus pasos. No te quedes “en la cabeza” sino lleva la atención a la planta de los pies: notarás que tus pasos son mucho más estables y seguros y esa estabilidad entrará en tu cuerpo y en tu consciencia. Anda como una persona libre, ya no eres esclavo de tus proyectos, de tus preocupaciones. Cada paso que das te ayuda a reivindicar tu libertad.

Ando porque deseo andar, no porque alguien me empuja o me obliga a caminar; camino como una persona libre, disfrutando de cada paso. No me apresuro porque deseo realmente estar en el aquí y el ahora, en contacto con la vida a cada paso que doy. “Inspiro, inspiro; expiro, expiro”. Puede ser muy agradable sentir esta libertad dentro de ti mismo: eres el que anda, no te dejas atraer por el pasado ni empujar por el futuro o por tus proyectos; eres tú mismo, eres el dueño de ti mismo.

Tras haber practicado el primer ejercicio de este gatha, sigue con “profundo, lento”: “profundo, profundo. Lento, lento”. Puedes decir: “profundo” por cada paso que das inspirando y “lento” por cada expiración. Dilo con los pies, no con la mente. Estás consciente del número de pasos que tus pulmones te piden de dar a lo largo de la inspiración y de la expiración, con holgura. Si sientes que caminar de este modo te cansa, no estás practicando correctamente: la práctica debería regenerarte, ser transformadora y, al mismo tiempo, agradable.

Puedes elegir las palabras: “calma, relax”. No pronuncies mecánicamente estas palabras: cuando dices la palabra calma con los pies, debes sentir la calma en el cuerpo, en las sensaciones. Cuando estas concentrado y disfrutas con los pasos que das, estas apoyando a todos aquellos que quieren hacer lo mismo. Y cuando practicas la marcha meditativa junto a los demás, también tienes el apoyo de su presencia y de su práctica. Si disfrutas de cada paso que das en plena estabilidad y libertad, con calma y relax, aportas una gran contribución a la calidad de vida de todos.

Debes ser capaz de relajarte, de dejar ir. Pase lo que pase: problemas, acontecimientos_ no deberían hacerte perder la paz y la felicidad_, porque tienes a Buda dentro de ti, es decir, la energía del despertar. Buda está contigo cuando sonríes en plena conciencia; Buda está contigo cuando caminas en plena conciencia. Buda está contigo cuando tomas el té en paz. Eres consciente de tomar el té de ese modo, de saber caminar de ese modo, de saber respirar de esa manera. No pienses que Buda es algo abstracto; Buda es muy concreto, es la energía de la plena conciencia que siempre tienes a disposición, si sabes utilizarla.

Conozco a una emprendedora que siempre practica la marcha meditativa desde un edificio a otro de la empresa. En lugar de precipitarse se otorga el tiempo de disfrutar de cada paso que da y en ese lapso de tiempo deja de pensar en los temas laborales. ¡Ella sí que sabe tratarse con amor!

Caminar en plena conciencia es algo que todos podemos aprender. Es magnífico sentir que estamos vivos andando sobre este planeta bellísimo. Muchos de nosotros tienen la costumbre de correr, incapaces de vivir a fondo en el “aquí” y el “ahora”. Si andamos para llegar a alguna parte sacrificamos el acto mismo de andar; entonces no se está vivos al andar. Es una pérdida: ¿dónde está el reino de Dios? El reino de Dios está a nuestra disposición en el “aquí” y el “ahora”, si sabes andar en plena conciencia puedes entrar en él a cada paso que das. Es cuestión de entrenamiento: ¡tenemos tantas maravillas de la vida disponibles!

Un día, en Lower Hamlet estábamos practicando la marcha meditativa con un gran grupo de monjes y monjas católicos. Yo conducía la marcha. Yendo hacia el bosque cruzamos un prado; era primavera y entre la hierba había muchas flores diminutas de distintos colores. Andábamos en plena conciencia, disfrutando a cada paso, de este modo estábamos en contacto con los prodigios de la vida disponibles en ese mes de mayo. Fue una caminata renovadora y llena de alegría. Nadie decía nada, disfrutábamos sencillamente del contacto de los pies con la tierra, la conexión con todo lo que estaba presente en el “aquí” y el “ahora”. Llegados al bosque nos sentamos para escuchar a los pájaros, disfrutando del sol que filtraba entre las hojas. ¡Era esplendido! Logramos tocar el milagro de la vida allí presente. La mayoría éramos monjes y monjas, budistas y católicos; me giré hacia uno de nuestros monjes franceses y le dije: “Hermano, el paraíso es ahora o nunca”. Se lo dije en francés: “Le paradis c’est maintenant ou jamais” y él asintió sonriendo. El Paraíso no es una idea, el Reino del Señor no es una idea: es una realidad, porque la vida está aquí con todos su prodigios.

Si no somos capaces de estar en el “aquí” y el “ahora”, no somos capaces de entrar en el Reino del Señor o en el Paraíso. Pero con cierto entrenamiento, logramos detenernos en el “aquí” y el “ahora” y conectar profundamente con la vida; esto mejora todo lo demás en nuestra vida porque somos más sólidos, más libres, más felices. Tomarse el tiempo de caminar regularmente de esta manera nos ayudará a transformarnos y así lograremos cuidar mejor de nosotros mismos, de nuestra familia y de nuestros compañeros de trabajo. 

12 nov. 2013

AYUDARNOS DE LA NEVERA PARA PRACTICAR



Nuestra nevera va a ser quien se encargue de devolvernos a nosotros mismos, a la respiración consciente. A lo largo del día, alguna de las veces que vayamos a abrirla vamos a tener la oportunidad de parar y respirar durante unos segundos y ser conscientes de nuestro cuerpo y de nuestras emociones.

30 oct. 2013

Telefonear conscientemente


La práctica de esta semana consistirá en practicar el detenernos y respirar conscientemente antes de hacer una llamada telefónica, para tomar tomar contacto con nosotros y tener presentes durante unos instantes a la persona a quien vamos a llamar.

25 oct. 2013

CAMINAR CONSCIENTEMENTE


Durante esta semana intentaremos poner nuestra atención en los pasos durante un recorrido - o parte de él - que hagamos cotidianamente (al ir al autobús, al trabajo, a comprar el pan o en cualquiera de los desplazamientos que hacemos dentro de casa) Contar los pasos que damos con cada inspiración y cada espiración nos puede ayudar a estar más concentrados en el momento presente.